Homeopatía

Hace unos 3.900 millones de años, día más día menos, que la Tierra tiene aproximadamente la misma cantidad de agua que vemos hoy en día. Es cierto que una parte de esta agua en ciertos procesos químicos se rompe  en átomos de Oxígeno e Hidrógeno, que una cierta cantidad de agua se forma de nuevo o nos llega del espacio y otra parte se va a las estrellas, pero en general el ciclo del agua se mantiene constante y vemos pasar delante de nuestros grifos la misma agua que bebieron los mastodontes, las que pudrieron las hojas de helechos desaparecidos, las setas de hace cinco siglos y algunas moléculas que diluyeron el Jurásico.

Durante todo este enorme tiempo circulando, el agua del planeta a diluido todo lo habido y por haber, todos los principios activos imaginables, y, si como postulan los seguidores del alemán Samuel Hahnemann, el agua tiene memoria, aplicando los principios de dosis mínima de este señor, el agua debe ser uno de los medicamentos más potentes del universo.

Yo recomiendo que si quieren curarse de las más terribles enfermedades beban un vaso de agua del grifo al día. Es mejor y mucho más económico que las píldoras de agua con azúcar que le venden en las farmacias, parafarmacias y otros centros más alternativos; compare las facturas. Usted verá, cada cual es dueño de su destino.

Si además continúa con el tratamiento médico convencional mucho mejor. Aumentará las probabilidades de curación por un millón. Sí. El tratamiento convencional y un vasito de agua, mano de santo.

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