Guillermo Martín Urquizu

Parece que soy curioso, que dudo de todo, que me hago muchas preguntas y tengo cierto sesgo anarquista. Quizá por eso quise abarcarlo todo.

¡Hola, me alegra verte por aquí!

Soy Guillermo, escribo, pinto y dibujo.

Lo cierto es que no tengo ni idea. Lo poco que puedo adivinar es a través de mis allegados, que me llaman Guillermo, Guille, Guillem y una que me llama Robin, aunque cuando nací me pusieron José Guillermo, José por mi padre y mi abuelo y Guillermo por mi tío y mi bisabuelo. Afortunadamente solo me llaman así en mi pueblo, que es muy pequeño.

NARRATIVA CORTA

CUENTOS CORTOS PARA SOÑAR

La paradoja de Abilane

La paradoja de Abilane

Un gran día. Aquellos chicos que habían compartido la adolescencia se reunían de nuevo cuarenta años después para pasar un día de campo en Rupit, un pueblo precioso de Cataluña, en un parque natural que en pleno otoño ofrecía su cara más bella. Llovía. Las miradas...

Planta

Planta

  Era el tercer mes del solsticio de invierno y la temperatura aún no templaba, al contrario, el frío se hundía en las ramas como alfileres, sin avisar. La sequía invernal tan solo era aliviada por abruptas lluvias torrenciales que arrastraban la tierra sin dejar...

Aquellos ojos azules

Aquellos ojos azules

Papá colocaba una maleta en el maletero del coche a la que le acompañarían un rosario de bolsas, la de los zapatos, la de las cosas de playa, la de los regalos, la de la ropa sucia y la de la comida para el viaje. La otra maleta iría en la baca, bien amarrada con unos...

El parloteador de pájaros

El parloteador de pájaros

Vivía junto a un hermoso parque de Barcelona, en una casa tan llena de hermanos y hermanas que muchos ni siquiera sabían el nombre de los otros, pero para Fran eso no era suficiente y con esa risa inquietante, tan suya, y un bote de alcaparras, convenció a sus padres...

Arena y mar

Arena y mar

Tico, desnudo en la orilla, dejándose besar por el agua como un cuadro de Sorolla, observaba de refilón a la niña de cabellos rojos y ojos verdes, como el bañador. Elena se dio cuenta y le sonrió, acercándose. Tico se levantó de repente, rojo, y corrió hacia su madre...

Un tipo de «cuidao»

Un tipo de «cuidao»

Para Sito Finado no había discusión alguna. Lo suyo era vocacional. Ya desde niño supo que él nunca podría ser otra cosa que asesino a sueldo. No asesino en serie ni sicario, no, asesino a sueldo, como aquel caballero que vio de chico en una película, y que tal vez le...

LIBROS PUBLICADOS

CONTRA TODO PRONÓSTICO

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OBRA GRÁFICA

PINTURAS AL OLEO Y ACUARELAS

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